La seda de mar
procede de la pinna nobilis, una
especie de molusco bivalvo endémico del mar Mediterráneo. Puede llegar a vivir
hasta 20 años y alcanzar el metro de longitud.
Posee un color
oscuro y vive en los prados de posidonia anclado en el lecho marino de manera vertical,
gracias a unos pelos denominados ‘biso’ puede adherirse a las rozas y así protegerse
de las mareas.
Hoy en día no
quedan muchos ejemplares, porque el arrastre de las anclas, la desaparición de
las praderas de posidonia y la contaminación han hecho que bajara su reproducción.
Por eso desde 1992 es una especie protegida dentro de la Unión Europea.
El biso es una fibra extremadamente fina,
la cual se trata con zumo de limón para darle un color dorado permanente.
Para extraer la fibra de biso primero le extraen
al molusco la fibra con ayuda de un bisturí y este después lo vuelven a dejar
en el mar. A continuación se le aplica al biso un ácido natural para reforzar
la fibra y se le deja secar. Y finalmente se hila en un uso de madera de
laurel. Aunque esta técnica cayó en desuso en el 1900.
Esta seda
marina es resistente a al agua, es inflamable y científicos polacos dicen que
es capaz de almacenar luz de modo similar a como un ordenador guarda
información. Aunque sí que es un poco difícil de teñir, por eso se suele hacer
con al ácido del limón, el cual le da un color dorado permanente.
Al biso también
se le atribuyen propiedades terapéuticas, conocidas más bien por los pescadores
los cuales se dañaban a veces en alta mar con algún aparato, de este modo se
curaban heridas gracias a las potentes propiedades hemostáticas.
Con el biso se han llegado a confeccionar tejidos similares a los del gusano de seda. Se solía confeccionar ropas para importantes personajes, para tricotar, en medias, guantes…
No hay comentarios:
Publicar un comentario